Una pyme puede estar razonablemente protegida sin tener un equipo de seguridad propio. Lo que no puede delegar es qué proteger primero. Nos consultaron sobre esto para un especial de Innovación Digital 360.
Casi la mitad de las pymes tuvo un incidente de seguridad el año pasado. Tres de cada cuatro ya incorporaron inteligencia artificial a su operación, y cuatro de cada diez lo hicieron sin ninguna política que diga cómo. La brecha se está abriendo.
Alguien puede mandar un correo que diga venir de su empresa sin haber entrado nunca a sus sistemas. No es una falla de su servidor: es cómo funciona el correo desde que existe. Lo que sí está en sus manos es que ese mensaje no llegue.
El 85% de las empresas de la región tiene firewall y el 82% hace copias de respaldo. Solo el 23% invierte en inteligencia de amenazas. La distancia entre esos dos números es exactamente el lugar donde ocurren los incidentes.
Nueve entidades estatales panameñas sufrieron ataques cibernéticos en los primeros meses de 2026 – ransomware, intrusiones y usurpación de identidad en cuentas oficiales. La respuesta del gobierno fue concreta: $26 millones destinados a ciberseguridad, distribuidos entre la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG) y otras entidades del Estado. El caso de Panamá es un espejo de una tendencia que toda Latinoamérica está atravesando.
Investigadores de ESET descubrieron en noviembre de 2025 una campaña que denominaron CallPhantom: 28 aplicaciones fraudulentas en Google Play que prometían acceso al historial de llamadas, SMS y WhatsApp de cualquier número telefónico. El dato más llamativo no es que fueran falsas – es que acumularon más de 7.3 millones de descargas antes de ser eliminadas.
